El desayuno es la comida más importante del día. No solo porque es la que nos da fuerzas para enfrentarnos a las tareas que tengamos que realizar. También, porque puede ponernos automáticamente de buen humor si comemos algo rico. Como, por ejemplo, un croissant. Te explicamos los motivos de su éxito y cómo prepararlos.

Desayunos personalizados

Al dedicarnos a las cestas sorpresas de desayuno, podemos ver cuáles de estas tienen mejores resultados. Y las de croissant es una de las más elegidas en muchos pedidos. Este comestible es original, le gusta a todo el mundo, está lleno de sabor y siempre apetece uno.

Se trata de un postre austríaco. Durante la invasión otomana de Viena, los invasores no pudieron tomar la ciudad fortificada, y decidieron cavar un túnel para sortear los muros. Lo hicieron de madrugada, cuando todos dormían, salvo los panaderos y pasteleros. Y estos, al escuchar los ruidos, dieron la señal de alerta a los ciudadanos.

Para conmemorar esa victoria, hicieron un dulce especial, el croissant, que tiene forma de media luna precisamente porque invadieron la ciudad de noche. Enseguida se convirtió en un producto muy exitoso en toda Europa. ¿Sabes cuál es el secreto de su éxito? Pues, como siempre, está en la propia receta. Te la explicamos.

Descubre cuál es la receta del croissant

Así es como puedes hacer un croissant perfecto:

Ingredientes:

– Medio kilo de harina de trigo.

– 20 gramos de levadura.

– Un vaso de agua fría.

– 85 gramos de azúcar o sucedáneos.

Una pizca de sal.

– Un cuarto de kilo de mantequilla.

1. Primero tienes que tamizar la harina y juntarla con el azúcar y con la sal. Luego, deja en el medio de la masa un poco de agua templada y que se disuelva ahí la levadura. Amasa la mezcla durante cinco minutos hasta que esté todo bien mezclado.

2. Tapa esa masa con papel film y déjala en la nevera reposando durante una hora, por lo menos. Saca en ese momento la mantequilla de la nevera para que no esté demasiado fría.

3. Convierte la mantequilla en un rectángulo, utilizando un rodillo.

4. Echa harina en la mesa y dale forma rectangular a la masa de la nevera.

5. Coloca la mantequilla encima de la masa y córtala en rectángulos, superponiendo las capas un total de tres veces.

6. Córtala como triángulos y empieza a enrollarlos, dando forma al croissant. Utiliza huevo para bañar la superficie.

7. Pon el horno a 200 grados durante 15 minutos para hornearlos.

En conclusión, con pocos pasos puedes tener un desayuno perfecto. Y con nuestras ofertas conseguirás desayunos personalizados. Utilízalos como regalos sorpresa o también para ti, para empezar el día con un bocado delicioso que te ayude a estar siempre positivo.

imagen